1. El problema de todos los marketplaces
Cualquiera puede escribir una reseña de cualquiera. Ese es el modelo por defecto, y es el que convierte la puntuación media en ruido: quien tiene más amigos sale mejor que quien trabaja mejor, y el usuario acaba ignorando las estrellas.
La decisión de partida de Train-Link fue la contraria: una reseña solo existe si existe el trabajo que la origina.
2. Tres capas antes de aparecer
Un profesional no publica perfil hasta pasar tres comprobaciones distintas. No son un formulario: son tres cosas que se verifican por separado y que pueden fallar por separado.
- Identidad: Que la persona es quien dice ser.
- Titulación: Que la formación que declara existe y es suya.
- Colegiación: Para las profesiones sanitarias, que el número de colegiado está activo. Un fisioterapeuta o un nutricionista sin esto no aparece.
3. Cada acuerdo deja un contrato con huella
Cuando un atleta y un profesional cierran un acuerdo, se genera un contrato con un hash inmutable. Las dos partes pueden auditarlo y ninguna de las dos puede reescribirlo después: ni el alcance, ni las fechas, ni las condiciones.
Eso resuelve dos problemas de golpe. El evidente es la disputa sobre qué se acordó. El menos evidente es que da un ancla verificable a la reseña: si no hay contrato, no hay nada que reseñar.
4. Tú decides qué ve cada profesional
Contratar a un entrenador no le abre tu historial entero. Los permisos son por rol y por alcance: un nutricionista no necesita ver tus zonas de potencia y un preparador no necesita ver tus analíticas.
Y nada de esto se publica nunca en la parte social. Los datos de salud no salen al feed bajo ninguna configuración, porque no hay una configuración que los saque.
La pregunta correcta no es «¿quién puede ver esto?», sino «¿quién necesita verlo para hacer su trabajo?». Todo lo demás sobra.
5. Lo que todavía no hace
Train-Link no procesa el pago entre el atleta y el profesional. Se evaluó y se descartó para el lanzamiento: montar un flujo de pagos entre terceros añade obligaciones —fiscales, de identidad y de retención— que no se sostienen sin dedicarle el producto entero.
Preferimos decirlo así, en el blog y en la página de producto, a anunciar una comisión y un método de cobro que no existen.
